Tipologías UIF 2025, Monitoreo Transaccional y Software PLD en México: cómo convertir “señales de alerta” en controles reales (sin ahogarte en falsos positivos)
26 ene 2026

Por qué (por fin) todos están buscando “tipologías UIF” y “monitoreo transaccional”
En México, la prevención de lavado de dinero ya no se trata solo de tener expedientes: se trata de detectar patrones, documentar el razonamiento y responder con evidencia. Las tipologías publicadas por la UIF funcionan como un “mapa” de conductas y esquemas que suelen aparecer en operaciones de lavado o financiamiento ilícito. Y ese mapa es oro… siempre que puedas operacionalizarlo en tu proceso de compliance y en tu software PLD.
La pregunta práctica no es “¿ya leímos las tipologías?”, sino:
¿Cómo las convertimos en reglas, alertas, umbrales, segmentación de riesgo y casos?
¿Cómo evitamos que el equipo viva apagando incendios por falsos positivos?
¿Cómo dejamos trazabilidad para una visita/verificación y para tu propio comité? (sí, con orden y evidencia).
Tipologías UIF: qué son y cómo usarlas sin caer en “cumplimiento de papel”
La UIF publica documentos de tipologías con ejemplos y señales recurrentes. No son “una lista de delitos”, sino patrones de comportamiento: estructuras, roles, movimientos, y señales que, combinadas, elevan el riesgo.
En términos simples: tipología = “historia repetida”
Piensa en una tipología como un guion:
un tipo de cliente o estructura,
un comportamiento transaccional,
un propósito probable (ocultar origen, dispersar, integrar),
señales observables para detectarlo.
Tu reto: traducir esa narrativa a variables medibles (datos) y a decisiones (control).
El puente: de “señales” a “reglas” en un software PLD
Aquí es donde la mayoría se pierde. Para implementar tipologías en monitoreo transaccional, conviene convertirlas en un catálogo de escenarios (scenarios) dentro de tu motor de alertas.
Paso 1) Descomponer la tipología en señales atómicas
Ejemplos de señales típicas (no exhaustivas):
Incongruencia económica: volumen o frecuencia no compatibles con perfil.
Fraccionamiento: operaciones repetidas cerca del umbral.
Circularidad: dinero que “sale y regresa” entre relacionados.
Terceros sin lógica comercial: pagos/cobros desde múltiples terceros no relacionados.
Geografía atípica: contrapartes o ubicaciones sin relación con la actividad.
Estas señales se vuelven campos y reglas: monto, frecuencia, contraparte, relación, giro, zona, producto/servicio, etc.
Paso 2) Definir un “escenario” por tipología (o sub-tipología)
Un escenario bien diseñado incluye:
Población objetivo: ¿a quién aplica? (segmento, giro, nivel de riesgo, actividad vulnerable)
Regla base: lógica que dispara la alerta
Ventana de tiempo: 7/30/90 días (según tu operación)
Excepciones razonables: para no castigar lo normal
Severidad y prioridad: para enrutar casos
Evidencia esperada: qué documentos/datos pedir al analista
Paso 3) Calibrar para reducir falsos positivos (sin bajar la guardia)
El gran enemigo del compliance moderno es la fatiga por alertas. Tres técnicas útiles:
Umbrales dinámicos por segmento (no un solo umbral para todos).
Puntuación de riesgo por combinación: una señal sola no siempre basta; tres señales juntas sí.
Listas de exclusión controladas (clientes corporativos con patrones justificados), con aprobación y caducidad.
Esto no sustituye obligaciones de cumplimiento; lo vuelve operable.
¿Y cómo se conecta con LFPIORPI y el SAT (SPPLD)?
Si realizas Actividades Vulnerables, tu cumplimiento se vive en dos mundos:
tu operación diaria (clientes, expedientes, monitoreo), y
el cumplimiento formal (por ejemplo, avisos y obligaciones vía SPPLD).
El SAT tiene un portal específico para el cumplimiento de la LFPIORPI, incluyendo acceso al sistema SPPLD y apartados informativos (umbrales, preguntas frecuentes y sanciones).
Además, el propio SAT contempla sanciones administrativas por infracciones a la Ley, su Reglamento y reglas aplicables, lo que vuelve aún más relevante tener procesos trazables y consistentes.
En pocas palabras: tipologías + monitoreo + evidencia = menos sorpresas cuando toque demostrar cómo detectas y gestionas riesgo.
Checklist práctico: “Implementación express” de tipologías en monitoreo transaccional
Si quieres bajar esto a tierra (sin rehacer todo tu programa), prueba este orden:
Selecciona 5–10 tipologías más cercanas a tu giro/actividad.
Para cada tipología, define:
señales observables (datos),
un escenario (regla),
ventana de tiempo,
severidad.
Crea una matriz escenario–riesgo: qué escenarios aplican por nivel de riesgo del cliente.
Prueba con datos históricos (backtesting): ¿cuántas alertas genera? ¿qué tan “ruidoso” es?
Calibra: ajusta umbrales, agrega condiciones, crea excepciones justificadas.
Documenta: versionado de reglas, motivos de cambio, aprobaciones.
Entrena al equipo con guías cortas por escenario: qué revisar, qué pedir, cómo cerrar.
Gobernanza: el punto que diferencia “software” de “sistema”
Un programa serio de compliance PLD no es solo “tener un software PLD”, sino demostrar control:
Trazabilidad: por qué se disparó la alerta (regla + variables).
Bitácora de investigación: qué se revisó, qué se concluyó y con qué evidencia.
Estandarización: criterios homogéneos entre analistas.
Mejora continua: ajustes documentados con base en resultados.
Este enfoque está alineado con buenas prácticas internacionales de gestión de riesgos (risk-based approach) que suelen destacarse en evaluaciones y estándares globales.
¿Dónde entra Artu.ai (sin vender humo)?
Para muchas áreas de cumplimiento, el salto de “leer tipologías” a “operarlas” depende de cuatro capacidades:
KYC y perfilamiento (cliente, actividad, riesgo),
motor de monitoreo (reglas/escenarios),
gestión de casos (workflow, evidencia, auditoría),
reporteo y trazabilidad (para revisiones internas y externas).
Un software PLD como Artu.ai se vuelve especialmente útil cuando necesitas: centralizar expedientes, automatizar alertas, administrar casos y conservar evidencia con orden, para que el cumplimiento no dependa de hojas sueltas o criterios distintos por persona.
Mini-FAQ (lo que te van a preguntar en tu comité)
1) “¿Si implementamos más escenarios, vamos a tener más trabajo?”
Al inicio sí, si no calibras. Por eso la clave es segmentación + severidad + ventanas + excepciones controladas.
2) “¿Qué pasa si una tipología no aplica a mi giro?”
No pasa nada: selecciona tipologías relevantes. Lo importante es que lo que sí aplique esté traducido a controles reales.
3) “¿Con esto ya cumplimos LFPIORPI?”
No por sí solo. Esto fortalece tu prevención y tu capacidad de demostrar diligencia, pero LFPIORPI incluye obligaciones específicas (identificación, avisos cuando proceda, etc.) y operación en SPPLD.
Cierre
Las tipologías UIF no deberían quedarse como un PDF “interesante”. En 2026, el valor real para un oficial de cumplimiento está en convertirlas en escenarios de monitoreo, alertas priorizadas y casos trazables, todo dentro de un software PLD que haga tu operación sostenible.
Si quieres que el cumplimiento sea más que “cumplir”, esta es la jugada: tipologías + monitoreo transaccional + gestión de casos + evidencia.
Atrás